jueves, 5 de noviembre de 2009

Hoces del Duraton: otoño seco y sorpresa



2 de noviembre de 2009
En lo inmensos cañones de las hoces, el rebaño de ovejas pasa casi desapercibido entre el paisaje. Todas menos dos, las negras.
Caminando, empecé a oir cada vez más cerca la sinfonía de los cencerros y cuál fue mi sorpresa cuando ladera abajo aparecieron: comiendo mientras avanzaban, ajenas a mi presencia, media centena de ovejas. Yo caminaba entre chopos, peonías y endrinos, y seguí adelante hasta encontrar un hueco soleado donde comer. Lo encontré. De nuevo la cencerrada empezó a crecer. Ya estaban ahí otra vez. Al llegar a mi altura se pararón. La que parecía encabezar la procesión me miraba. Todas me miraban. Poco a poco la primera avanzó y le siguieron las demás. Caminaban, se paraban, me miraban. Se paraban, me miraban. Me miraban. De nuevo sola, rodeada de hojas secas y unos rayos tímidos, regresé desandando mis pasos.

4 comentarios:

  1. Te confundirían con una de ellas. Tu rizada melena lanosa...

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  2. Buen sitio para un paseo yo he comido muchos bocatas en esa chopera

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  3. hace un par de veranos, allí vi el cielo mas azul del mundo...
    un beso

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  4. que recuerdos de mi tierra castellana de poca roca donde subirse ..... esta fue una de ella ..... hay !!!!! que es lo que tiene la tierra que cuando te alejas la añoras? .... pues un pedazo de ti que va a ser sino ..... uaj uaj uaj .....

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